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Este curso inaugurábamos nuevo instituto, la Sección de La Muela del IES Rodanas de Épila. Nos encontrábamos con un taller vacío, sin ordenadores, sin herramientas, sin materiales y la asignatura de 4º de la ESO Tecnología por delante.

Esta es una más de las múltiples situaciones difíciles que se encuentra el profesorado en todo Aragón. Es indiscutible que la falta de recursos dificulta la labor docente pero cuando lo que está por delante te emociona, el reto comienza: ¿Cómo hacer que mis alumnos se emocionen con la Tecnología?

El primer día de clase me acompañó un BeeBot viajero, para ellos “la abejita” y pudieron experimentar una nueva manera de comunicarse mediante una secuencia de comandos, trabajando en equipo, planteándose retos y resolviéndolos conjuntamente. Aunque en principio está diseñado para ser un recurso en infantil y primaria, les encantó. ¿Cuándo la volverás a traer? Preguntaban.

Por fin llegaron los ordenadores y nos lanzamos a probar Scratch, programa para enseñar a pensar a todo el mundo mediante piezas de puzzle que representan los comandos, resolviendo problemas mediante una secuenciación y adentrándonos en el mundo de la programación. Con pequeños retos “el gato” adquiría movimiento e iba realizando pequeñas tareas.

Observar la cara de ilusión de tu alumnado cuando les dices que con unas golosinas construiremos una batería, no tiene precio. Las golosinas nos harán de sensor capacitivo, programaremos con Scratch y usaremos Makey Makey de placa de control. Combinando de esta manera la programación con construir a partir de un objeto cotidiano un mando de control.

Continuamos con los equipos que nos prestó el CIFE, unos legos WeDo, en este caso construimos y programamos varios modelos robóticos y el tema se ponía interesante al poder experimentar  y programar los sensores que habíamos visto en la parte teórica de la asignatura.

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Para continuar nuestra evolución, el CATEDU nos prestó sus mBot, un grado más al trabajar con un entorno similar de programación de bloques pero con muchas más posibilidades debido a los diferentes sensores, las ruedas para desplazarse y la pantalla de leds donde mostrar mensajes.

L@s alumn@s han sido capaces de ver su propia evolución en un entorno nuevo como es la robótica y la programación, han visto resultados a veces positivos y otras veces no, han tenido que organizar su cabeza para descomponer una tarea grande en varias pequeñas y abordar así problemas de envergadura, a tolerar al de al lado, a tener paciencia, a participar, a deducir cosas, a mejorar uno mismo y superarse…

Agradecemos a to@s los que nos han cedido sus materiales para conseguir emoción dentro del aula durante este curso, en septiembre descubriremos el nuevo reto. 

Mapi Pinedo Luque